lunes, 10 de septiembre de 2012

EL PRINCIPIO 90/10


Este principio o regla nos afecta a todos pero… ¿qué significa el principio 90/10? Pues es muy simple, significa que SÓLO el 10% de nuestras perturbaciones vienen por percepciones directas, es decir, el 10% es lo que nos pasa y el 90% restante sería nuestra percepción y reacción a aquello que nos pasa. Esto es muy interesante, porque normalmente nos quejamos de que no tenemos control sobre nuestra vida y resulta que SÓLO EL 10% es algo incontrolable para nosotros.




No puedes evitar tener un jefe tonto y altivo, que tu automóvil se estropee, que te llegue una factura con la que no contabas, los atascos cuando tienes prisa, que tu autobús se retrase… Todos estos eventos y muchos más que podría enumerar se encuentran fuera de nuestro control, pero ¿dónde entramos nosotros? Pues en nuestra REACCIÓN. Ahí reside el 90% de nuestras perturbaciones y malestares diarios, que muchas veces se encuentra asociado a experiencias pasadas que nada tienen que ver con el acontecimiento real. Es nuestra percepción de lo  ocurrido lo que nos hace reaccionar de una determinada manera u otra. Esto lo podemos aplicar a todas las áreas de nuestra vida: nuestra relación de pareja, nuestras relaciones laborales con jefes y compañeros, nuestras relaciones de amistad y familia….  Por eso una determinada situación nunca afectará a dos personas de la misma manera. La pregunta es, ¿Cómo quieres que te afecten a ti las cosas?

No se trata de pasar de todo, de no dar importancia o de tragarse las cosas, sino de darle la importancia a las cosas que realmente lo merecen. Se trata de no estropear un día, una relación o un trabajo por una mala reacción de 5 segundos. ¿En qué modo podemos aplicar este principio en nuestro día a día? A lo largo de nuestra vida se han ido formando conexiones automáticas que hacen que actuemos sin pensar, movidos como un resorte. Son reacciones automáticas que no cuestionamos, las vivimos pero no las controlamos y nos causan estrés, malhumor, enfados... Lo ideal sería respirar hondo, relativizar y tomar las riendas de nuestras reacciones sobre los acontemientos que nos van pasando y pensar que bueno, si se nos estropeo el coche siempre podemos ir en autobús, si el niño me mancha la camisa antes de ir al trabajo me la cambio en un segundo y llego al trabajo sin problemas, si hay atasco pues llegaré un poco tarde al trabajo pero no pasará nada porque casi todo el mundo llegará igual que yo,…
Aplicando este simple principio mejorará tu calidad de vida,  te sentirás más dueño de tu vida, te estresarás menos, y en definitiva, serás más feliz.

Porque recuerda… sé algo más que un prisionero de tus reacciones. Elígelas¡¡

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