miércoles, 29 de febrero de 2012

¿QUIEN ES MÁS REALISTA: EL OPTIMISTA O EL PESIMISTA?

Primero veamos qué es ser una persona realista. Según la R.A.E el realista es aquella persona que actúa con sentido práctico o trata de ajustar su conducta a la realidad. Sería una manera de resolver situaciones teniendo en cuenta tanto lo negativo como lo positivo, es decir, teniendo un equilibrio. No es ni bueno ni malo, es una forma de afrontar las situaciones como otra, aunque no es muy recomendable serlo siempre, los mayores logros e inventores vinieron de gente que era de todo menos realista. ¿un hombre que pueda volar?¿hablar con gente que se encuentra en el otro extremo del mundo?¿desplazarse miles de kilómetros en cuestión de horas? Una persona realista contestaría que no sería posible antes de la creación de los inventos que los hicieron viables, porque se ajustaban a la realidad de ese momento pero eso no era lo que pensaban los inventores, afortunadamente.





Mucha gente se parapeta detrás del “yo no soy pesimista, es que soy realista”,  ¿pero qué hay de cierto en esta afirmación? Según los estudios los pesimistas pasan mucho más tiempo analizando los aspectos más negativos y pasando de largo o por encima los aspectos positivos de la situación. En cambio, el optimista se fija tanto en los aspectos positivos como en los negativos, sólo que minimiza el impacto de los negativos y fortalece y ensalza los positivos. Es decir, los optimistas pasan más tiempo analizando los aspectos negativos que los pesimistas los aspectos positivos. Así pues, en la teoría los optimistas son personas mucho más realistas que los pesimistas, estos últimos tienden a distorsionar los aspectos positivos para no desilusionarse o piensan que sería engañarse a uno mismo, mientras que los optimistas solucionan mejor los problemas al tener todas las alternativas posibles, dando confianza en uno mismo y en nuestras capacidades (lo que mejora nuestra autoestima), consiguiendo un mejor equilibrio emocional.

Nuestras percepciones son totalmente subjetivas, como ver la botella medio llena o medio vacía y ser optimista o pesimista puede moldear nuestras percepciones, pensamientos e ideas. Hay un gran factor genético en este aspecto, pero con entrenamiento podemos conseguir dejar atrás una conducta negativa que nos perjudica y nos hace más infelices, gracias a la gran plasticidad cerebral que tenemos, sin importar nuestra edad, sexo, estudios... Porque se puede aprender a ser optimista, independientemente de las circunstancias que nos acompañen, podría decirse que es un sistema inmunológico cognitivo que realizamos de manera automática cuando las cosas se ponen feas y nos ayuda a tener una mejor calidad de vida e incluso a vivir más años.
Porque recuerda… la calidad de nuestra vida viene determinada por la calidad de nuestros pensamientos.

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