martes, 21 de febrero de 2012

PERDER EL MIEDO AL FRACASO

Thomas Edison hizo más de 1000 intentos fallidos hasta conseguir inventar la bombilla, ¿pensarías de él que fue un fracasado? Pues no lo era, y él tampoco lo pensaba, aunque muchos de sus amigos y conocidos pensaran que era imposible su propósito, una locura. Muchos científicos de la época lo habían intentado y habían tirado la toalla, pero él lo intentó hasta que tuvo éxito. Cuando su ayudante le preguntó por qué se empeñaba en hacer la bombilla después de más de 1000 fracasos, él le contestó “no son fracasos, he aprendido 1000 maneras de cómo no hacer una bombilla”.

Imagínate que Edison no hubiera superado sus fracasos y se hubiera rendido. Afortunadamente, no lo hizo.


El fracaso está detrás de la mayoría de los temores en la toma de decisiones. Tenemos miedo de no estar a la altura, de que las cosas no salgan como nosotros queremos y esperamos, de querer demasiado… Este miedo es el que más nos afecta en la toma de decisiones, aunque sean para mejorar nuestra calidad de vida, nos paraliza, nos provoca temor irracional, nos ponemos en lo peor, anticipa situaciones adversas que no han sucedido, viviéndolas como si estuvieran en el presente, nos imaginamos lo que pensarán de nosotros nuestros amigos y familia si no salieran las cosas como teníamos pensado… todo alimenta a una paralización en la decisión, dejando pasar oportunidades que posiblemente no vuelvan a pasar, haciendo que pensemos si haríamos lo correcto. ¿Cómo podemos liberarnos de ese miedo?

Ni en la vida ni en el colegio se nos enseña cómo debemos enfrentarnos y asumir las derrotas. Primero, partamos de la base de que el único riesgo cero es estar muertos o no haber nacido. Lo imprescindible es cambiar nuestro concepto de “fracaso”. Catalogamos de fracasados a las personas que han intentado algo y no han logrado sus objetivos. Eso no es ser un fracasado, eso es errar en una meta o plan, como le pasó a Thomas Edison 1200 veces con la bombilla. Fracasado sería la persona que no intenta nada, que tiene miedo de desilusionarse a sí mismo y a los demás, que es tal el miedo que tiene que le lleva a no hacer nada para no tener que equivocarse. Porque el mismo se vería a sí mismo como un fracasado, cuando es todo lo contrario.

 El  fracaso es necesario para nuestra expansión personal en todos los ámbitos de nuestra existencia, son experiencias de vida de las cuales aprender y mejorar, sin fracaso que nos enseñe lo que hacemos mal, ¿cómo sabremos qué cosas hacemos bien para tener éxito? Así aprendemos a hablar, a andar, a escribir… toda nuestra vida se basa en ensayo-error, y aún así no aceptamos los errores personales, cuando son inherentes al ser humano, es un elemento más de la vida. El fracaso no existe como tal, significa que los planes que hicimos no eran los correctos, sólo debemos modificarlos y volverlo a intentar.


Porque recuerda…una experiencia nunca es un fracaso, pues siempre viene a demostrar algo.

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