jueves, 23 de febrero de 2012

LOS TRASTORNOS DE ESTRÉS Y ANSIEDAD EN LA INFANCIA

Mi hijo no come, mi hijo no habla, mi hijo no se relaciona con otros niños, mi hijo tiene miedo de todo, mi hijo llora cada vez que no estoy con él, mi hijo está siempre nervioso…. Estas frases las solemos escuchar a menudo los profesionales que trabajamos con niños y debemos estar atentos a ellas ya que pueden indicar que existe  algún trastorno de estrés o ansiedad. Cerca del 20% de los niños presenta algún trastorno, entre ellos más del 56% relacionado con el estrés y la ansiedad.


Los trastornos relacionados con estrés y ansiedad son múltiples y muy variados, desde una fobia específica a un mutismo selectivo, pasando un trastorno de ansiedad de separación. Sin embargo todos tienen en común una sensación de inseguridad y miedo casi continuas, la creencia de que algo malo va a ocurrir, nerviosismo, preocupación y unos síntomas físicos muy claros, como taquicardia, sudoración, nauseas, etc.
            Padres, profesores, profesionales de la salud, familiares, es decir, cualquier persona que está cerca de un niño, sin darnos cuenta, facilitamos que los niños padezcan estos trastornos de ansiedad ya que algunas de las causas de que estos se produzcan son:
¨       Factores genéticos. Si los padres tienen algún trastorno de ansiedad, es muy probable que su hijo también lo padezca. El 80% de los niños con ansiedad, tienen padres con algún trastorno de ansiedad.
¨       Apego inseguro. La figura de apego, normalmente la madre, descuidaba al niño cuando era bebe. En ciertos momentos cuidaba de él, pero en otros no. De esta forma el niño no sabía si su madre iba a estar cuando lo necesitaba, creando en él una gran sensación de inseguridad.
¨       La permisividad y la falta de reglas. Los niños no sólo necesitan afecto, si no también normas. El tener normas les da seguridad porque indica que alguien se preocupa por su bienestar.
¨       Expectativas negativas sobre el desempeño del niño. Los padres albergan expectativas negativas de la capacidad, competencia y habilidades de afrontamiento del niño. Le ven demasiado blando o escaso de recursos, sin embargo no dan razones concretas de porque creen que el niño no podría resolver una situación.
¨       Sobrecontrol. Los niños cuyos padres no les permiten ser autónomos, controlándoles todas las actividades que hacen, tienen más niveles de estrés y ansiedad. Esto es debido a que los niños sienten que no pueden hacer las cosas solos, porque no saben, que sus padres no confían en ellos, lo que disminuye su autoestima.
¨       Sobreprotección. Los padres sobreprotectores suelen tener miedo de que a sus hijos les ocurra algo malo e intentan evitando por todos los medios. Son esos padres que van detrás de sus hijos diciendo: “cuidado no te caigas”, “cuidado con eso”, etc. Son padres miedosos que transmiten a sus hijos que el mundo está lleno de peligros, por lo tanto los niños estarán atentos y ansiosos ante todo lo malo que les puede ocurrir.
¨       Critica y rechazo. Cuanto más se critica o se rechaza a un niño menor es su autoestima, por lo tanto mayor es su estrés y ansiedad.
Todo lo anterior llevará al niño a tener miedo o inseguridad ante su entorno y el sentirse poco valorado le provocará creer que no tiene los recursos necesarios para afrontarlo y cambiarlo.
Por lo tanto, para vencer el estrés y ansiedad, http://www.nascia.com/nascia-junior/programa-anti-estres-junior/ es necesario que todas las personas que rodean al niño trabajen en la misma línea, fomentando sus capacidades y sus recursos e intentando disminuir sus miedos.

Alicia Muñóz Guzman
Psicóloga experta en psicopedagogía, ha desarrollado su actividad en el ámbito infanto-juvenil y familiar, con una visión integral no sólo centrada en el niño y adolescente sino también en el resto de agentes implicados (padres, entorno social, etc.)

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