miércoles, 4 de enero de 2012

¿PORQUE NO SOMOS CAPACES A TIRAR LAS COSAS?




¿Eres de esas personas que lo guarda todo por un motivo sentimental, por un apego a los objetos o por pensar que algún día lo puedes necesitar? Guardar cosas no es malo, dentro de un equilibrio, puede resultar práctico guardar para el día que haga falta. 

Pero pasado un límite este comportamiento se puede convertir en un problema, sin llegar a ser el famoso “Síndrome de Diógenes” que todos conocemos. Mucha gente guarda en sus casas: periódicos, recuerdos, piedras, notas, cuadernos, artilugios, recortes, tickets del cine,… que inundan varios lugares de la casa. Este comportamiento de ser incapaz de tirar cosas y de ir acumulando la casa objetos es más común de lo que parece.


Uno de las razones que explicarían este comportamiento sería el intentar aferrarse a situaciones pasadas. Seguir teniendo las cosas, significa creer que todo seguirá igual, es intentar controlar lo incontrolable. El dar vida a los objetos que se guardan, como una parte de nosotros o de nuestra vida, también nos crea una dificultad para tirar cosas, ya que si hiciéramos tal cosa nos sentiríamos como si lo estuviéramos abandonando. La acumulación de objetos nos indica un apego hacia la vida y los recuerdos.

Unas recomendaciones para evitar este tipo de comportamiento ahora que comienza un año nuevo  y nos podemos deshacer de lo viejo para dejar entrar lo nuevo serían:
-          Confía en ti mismo. Uno se define por lo que es, por el interior, no por las cosas que se poseen.
-          Poco a poco. No pretendas intentar tirar todo de golpe, vete desprendiéndote de pequeñas cosas primero, por ejemplo las que más tiempo llevamos guardado o lo más estropeado.
-           Tirar no es abandonar. Cada objeto tiene su función. Los recuerdos son imborrables e e indestructibles (a no ser que se sufra una enfermedad mental), pero los objetos tienen una vida útil, y una vez pasada ésta no tenemos porque conservarlos.
-          Renovarse. Si acumulamos cosas del pasado, difícilmente podremos vivir el presente, y mucho menos dejar sitio para el futuro.

Que mejor manera de comenzar el año que dejar de vivir en el pasado, de un tiempo que no volverá, de aferrarnos a objetos que no nos describen ya que lo que nos describe es uno mismo, sus actos, pensamientos, recuerdos y creencias. Vivir el presente nos hará centrarnos en lo verdaderamente importante, dejando en un segundo lugar lo material.

Y recuerda… quien intenta describirse por lo que tiene, puede acabar convirtiéndose en esclavo de lo que posee.

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