martes, 27 de diciembre de 2011

LOS BENEFICIOS DE SER AMABLE






Cuando hablamos de amabilidad nos vendrá más a la mente la versión obligada o por cortesía, la que tiene que ver con formalismos y formas de conducta sociales, que no es otra cosa que una máscara, algo que hay que hacer en determinadas circunstancias. Pero la verdadera amabilidad es aquella que sale del corazón y es sincero, es una actitud, un modo habitual de ser que tiene el poder de hacer y sentirnos más felices, ya que ayuda a la segregación de la hormona de la serotonina, que es un neurotransmisor que emite el cerebro que nos ayuda a combatir la depresión, regula el sueño, el apetito, nuestro humor y sexualidad. Los antidepresivos justamente regulan este neurotransmisor.

Cómo todos los nuevos hábitos que tenemos que coger, al principio tendremos que hacer actos amables para convertirlo en una actitud, en una parte de nosotros, que engloba actitudes como la generosidad, el altruismo, la compasión, la solidaridad, la empatía, el respeto, la simpatía y por supuesto el autocontrol. La gente amable es gente feliz, su cara refleja amistad, y no ira. Tendemos a pensar que alguien es amable por que está feliz, pero también puede ser al revés, la amabilidad nos hará ser más felices. Comprobarás los beneficios que aporta no sólo a los demás sino a nosotros mismos. Porque la felicidad ajena que provocan tus actos, acaba siendo tu propia felicidad. Actos como dejar el asiento, dejar unas monedas a un mendigo, dar la ropa que no usemos a caritas, agradecer con una sonrisa, dar los buenos días y las buenas tardes, son actos que mejorarán nuestro día a día. Oportunidades no faltan. Para cultivar la amabilidad es necesario trabajar una serie de sentimientos positivos como son el afecto, la alegría, la confianza, la aceptación y la seguridad. Porque ser amable no cuesta nada, y los beneficios valen mucho, y no sólo en estas fechas sino que debemos incluirlas en parte de nosotros todo el año.

Debemos educar a nuestros hijos ya no solo en la amabilidad formal, las normas de comportamiento social, sino también en la parte emocional, por que comportarse de una manera afectuosa y complaciente como dice la RAE nos hace ser una “persona que por su actitud afable, complaciente y afectuosa es digna de ser amada”. Para ello, nada mejor que nuestro ejemplo.

Porque recuerda…no sonrío porque soy feliz, sino que soy feliz porque sonrío.

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