miércoles, 7 de diciembre de 2011

¿LA GENTE PUEDE REALMENTE CAMBIAR?


Es una pregunta que nos hemos hecho todos alguna vez, ¿verdaderamente la gente puede cambiar? ¿Puede una persona que lleva años comportándose de una determinada manera modificar su conducta? Imaginemos que nuestra mente es como una montaña nevada y que nosotros estamos en la cima con un trineo. Si siempre nos lanzamos con él desde el mismo sitio, ese camino tendrá menos nieve, será más fácil descender y tendrá las marcas de nuestro trineo que, cada vez que pasemos, se quedarán más marcadas en la nieve. Por eso lo fácil sería descender por  ese camino “establecido” y por inercia, de una forma automática, tomaremos esa ruta.
Si probamos con otra posible ruta al principio será difícil, la nieve nos dificultará el paso y descenderemos lentamente, por lo menos las primeras veces, con muchas tentaciones de volver por el camino “fácil”. Esta metáfora de la mente define perfectamente como trabajaría nuestra mente. Nuestras conductas son conexiones neuronales en nuestro cerebro que tienden a repetir el mismo camino conocido, por eso solemos reaccionar de la misma manera ante un determinado estímulo. Por suerte para nosotros nuestro cerebro se caracteriza por su plasticidad, por poder moldearse aun cuando somos adultos, pudiéndose modificar esas conexiones neuronales para modificar nuestras conductas. Pero de la misma manera que tomar un camino nuevo por la montaña nevada era trabajoso y nada fácil, al principio de querer cambiar un hábito de conducta también resulta complicado y arduo, no es fácil. Pero si somos conscientes de cuál es el hábito a cambiar, si sabemos que hay una opción mejor y las mejoras que supondrían a nuestra vida y a la vida de las personas que nos rodean, ya tenemos un gran paso para convertir esos nuevos hábitos en inconscientes, y que así se realicen de forma automática como se venían haciendo los viejos. Todo ello requiere de fuerza de voluntad, autocontrol y motivación, pero se consigue.

Y recuerda… no hay limitaciones para la mente, excepto las que quieras aceptar.

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