viernes, 30 de diciembre de 2011

EL ARTE DE POSPONER LAS COSAS




Como cada comienzo de año nos planteamos una serie de metas u objetivos, que casi todos compartimos o hemos intentado alguna vez: dejar de fumar, ir al gimnasio, hacer un curso de inglés… ¿os suenan? Nos sentimos fenomenal una vez tomada la decisión, nos sentimos ilusionados, incluso lo compartimos con amigos y familia diciéndoles lo contentos que estamos por nuestro futuro cambio de hábitos. ¿Pero qué pasa al comenzar el año nuevo?

A la mayoría de la gente, una vez pasado el espíritu navideño y una vez hecho el primer movimiento hacia nuestras metas, la ilusión inicial se disipa, y vemos que en realidad es más costoso de lo que habíamos planeado en un principio y lo vamos posponiendo con excusas que nos decimos a nosotros mismos para sentirnos mejor, como “hoy estoy muy cansada/o pero mañana voy seguro al gimnasio”  o “es que el curso de inglés es más caro de lo que yo pensaba”, cuando ya contábamos en un principio con esas dificultades sólo que ahora las usamos para sentirnos mejor y que no haya una disonancia cognitiva, es decir para reducir la tensión psicológica por presentar una incoherencia interna. Incluso hay gente que sólo llega a matricularse al gimnasio pero nunca lo llega a pisar. ¿Y qué pasa cuando se pospone un proyecto para un “momento mejor”? Pues que, sencillamente, se abandona. Lo que podemos conseguir con este tipo de conductas es crear una conducta de abandono hacia todo aquello en lo que nos involucremos, abandonando todo al primer atisbo de adversidad. Nunca habrá un mejor momento, el momento es ahora. Porque una decisión, no sólo conlleva tomarla, sino también tiene que haber una motivación final, hemos tomado esa decisión por algún motivo, por salud, por sentirnos mejor, por tener un mejor puesto de trabajo,… Debemos tener presente un propósito bien definido, con un deseo de cumplirlo, tener un plan definido y tener la mente cerrada a influencias negativas.  

Pero voy más allá, hay gente que aplica este tipo de arte, el de “posponer las cosas” a todos los ámbitos de su vida, incluso llegando a posponer su propia felicidad. Seré feliz cuando tenga pareja, seré feliz cuando me case, seré feliz cuando tenga hijos, seré feliz cuando se vayan de casa, seré feliz cuando me jubile… y cuando nos queremos dar cuenta la vida se nos ha escapado entre los dedos. El vivir es ahora, no habrá una segunda oportunidad, no sabremos qué pasará en el futuro, por lo que vivamos el presente tal como es, aceptándolo y disfrutándolo porque quien sabrá lo que pasará mañana. No hipoteques tu felicidad.

Porque recuerda… todo lo que valga la pena tener (salud, bienestar, felicidad…) vale la pena luchar por ello ahora.

3 comentarios:

  1. Estoy 100% de acuerdo, tenemos que vivir el presente y aprender a disfrutarlo... Yo creo que cumplir los propositos de año nuevo está hasta mal visto socialmente...

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  2. Posponer tareas te lleva a bajar tu productividad y hoy en día es lo peor que te puede pasar en el trabajo. Tal y como están las cosas!! En la oficina nos instalaron un software para ayudarnos a organizarnos mucho mejor y no dejar para mañana lo que podamos hacer hoy, os voy a poner el nombre aunque no se si lo permitís pero es que igual que ha salvado mi puesto de trabajo pienso que se lo puede salvar a muchos otros. www.workmeter.com si podeis echarle un vistazo. Saludos

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  3. Por supuesto, todo lo que sea mejorar en cualquiera de las áreas de nuestra vida siempre es bien recibida, un saludo¡

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