viernes, 9 de diciembre de 2011

AUTOESTIMA, ASIGNATURA PENDIENTE




Muy pocas son las personas que pueden admitir tener una autoestima sana, y muchos otros las tacharan de prepotentes, egoístas, pretenciosos, poco modestos… pero nada tiene que ver esos calificativos con aquellos que tienen una autoestima sana. Y teniendo en cuenta que afectan a numerosos campos de nuestra vida sería conveniente prestarle atención al asunto. Porque, ¿qué es la autoestima? La autoestima es el amor y  respeto hacia uno mismo, y es la base de toda estabilidad emocional y confianza. Tener la autoestima sana no es sobrevalorarse, es saber ver realmente como somos dentro de nosotros mismos, querer nuestro reflejo real, sin distorsiones, siendo conscientes de nuestras virtudes y de nuestros defectos, aceptándonos y queriéndonos tal como somos, y no como los demás quieren que seamos.
Os sonará muy parecido a la definición de amor hacia otra persona, pero ¿que mejor manera de demostrar amor a la persona más importante de nuestra vida? Nos hace tener seguridad en nosotros y en las decisiones que tenemos que tomar. Muchas veces nos olvidamos que la persona con la que vamos a compartir el resto de nuestra vida es con nosotros mismos, con nadie más. Tener una autoestima sana hará que a su vez tengamos más empatía con el resto de personas, mejorando nuestra relación con ellas, que aceptemos nuestros errores de una manera más sana, que sepamos pedir perdón cuando sea necesario, nos hace conocedores de nuestros defectos y de nuestras virtudes para sacarles más partido, y nos empuja y motiva a conseguir lo que queramos.

Todo en su justa medida es lo deseado, ni criticarnos constantemente ni ensalzarnos siempre. Si sólo nos fijamos en nuestros defectos no podemos apoyarnos en nuestras virtudes para salir adelante de los problemas y situaciones adversas, y si sólo nos fijamos en nuestras virtudes pensaremos que no tenemos nada más que aprender y nos estancaremos.

Y lo principal, nunca dejes en manos de nadie tu autoestima. El amor y respeto hacia ti mismo debe estar únicamente en tus manos. Tu valor, reconocimiento, seguridad y estabilidad emocional están en juego, si buscas a otro que te diga lo valioso/a que eres para ser feliz, correrás el riesgo de que cuando no estén contentos contigo ya no te sientas así. En lugar de trabajar la autoestima, estarías buscando que un tercero la construya por ti, siendo sus cimientos tan frágiles que se pueden derrumbar a la mínima señal de debilidad. Nunca dejes tanto poder en manos de nadie, porque tu valía sólo lo sabes tú. Cuídate y conócete, porque sólo puedes hacerlo tú.

Y recuerda…el mayor logro es la aceptación de uno mismo.

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